Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información
Ir a la Home
  Portada    Noticias    Crónicas    Reseñas    Superventas    Concursos    Ultimas Novedades    Agenda    Enlaces 53 visitantes 29/9/2020





Afiliate a la AEFCFT



signos de descomposición. Norberto Luis Romero



Editorial:Valdemar

Colección: El Club Diógenes (Num. 65)
Encuadernacion: Rústica
208 páginas
ISBN: 84-7702-185-6
10,82 ?


Otras obras del Autor/es
Isla de sirenas
Bajo el signo de Aries
Ceremonia de máscaras
La noche del zepelín
El momento del unicornio
Emma Roulotte, es usted
El momento del unicornio
Texto Contraportada

Después de El momento del unicornio, una brillantísima colección de retratos presididos por el desasosiego, la sensualidad y el misterio, Norberto Luis Romero nos ofrece su primera incursión en la novela, Signos de descomposición, una obra de marcado carácter escatológico, de atmósfera opresiva y angustiante, donde asistimos al proceso de descomposición mental y físico del narrador, un ser encerrado en un universo invadido por un Dios arbitrario, que tal vez le ha excluido de toda posibilidad de salvación que no sea el autocastigo y la aniquilación. En este clima de decrepitud y muerte, obsesionados por el fracaso, los personajes se mueven entre el delirio y la locura, recreándose en sus propias miserias, infligiéndose recíprocas heridas, destruyéndose sin misericordia hasta perder el sentido de la realidad.
Norberto Luis Romero nos propone una obra inquietante, donde la realidad es invadida simultáneamente por entidades parasitarias del cuerpo y del espíritu. El lector acostumbrado a las narraciones convencionales, o a la literatura de mero recreo, debe abstenerse de entrar en estas páginas recorridas por sucesivos infiernos.



Puede comprarlo en los siguientes sitios:
Cyberdark Estudio en escarlata Amazon

Compártelo:


delicious digg technorati yahoo meneame meneame meneame

Volver a la portada