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Cartas de amor. Cyrano de Bergerac



Editorial:Rey Lear Editores

Colección: Breviarios (Num. 13)
Edicion y Traducció: David Felipe Arranz
Fecha de edición: 04-2008
Encuadernacion: Rústica
Tamaño: 18 x 13 cm.
86 páginas
ISBN: 978-84-92403-03-5
11,00 ?


 


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Texto Contraportada

Conocido universalmente por la obra de teatro de Edmundo Rostand, llevada en varias ocasiones al cine, Cyrano de Ber-gerac escribió cartas de amor con la misma destreza con que manejaba la espada.


David Felipe Arranz las ha recopilado y traducido todas, por primera vez en español, para apreciar en toda su intensidad el estilo de este redactor epistolar por encargo, que en la obra de Rostand escribía para satisfacer la felicidad de su amada Roxanne, enamorada del inane pero bello Christian, al que el espadachín perdona, incluso, que se mofe de su formidable nariz.


Poco importa que no existiera Roxane, porque las cartas reales son una joya de la literatura galante de un barroco que hacía esgrima con el lenguaje, para conquistar a las mujeres con su cultura y el poder de las palabras.



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Nuestra Crítica

Un libro curioso, este que tenemos entre manos. Viene a subsanar parcialmente una de las múltiples lagunas que aun tenemos en España, a tenor de la traducción de textos de cierta relevancia en el panorama de las letras francesas. Supongo que la importancia de las cartas de Cyrano de Bergerac puede ser relativa, pero lo cierto es que, dada la popularidad del personaje, no tanto, hoy por hoy, debida a la obra teatral de Edmond Rostand como a sus tres adaptaciones cinematográficas, la más famosa la de Jean Paul Rappeneau con Gerard Depardieu en el papel principal, es una deuda literaria a cerrar con el que se ha convertido en un personaje muy conocido en los medios de masas y en la iconografía popular.

La edición, impecable, que nos presenta el Rey Lear cuenta únicamente con las cartas de amor de Cyrano, lo cual resulta lógico calibrando las posibles concomitancias con lo que ha trascendido de la trama argumental del delicioso libro de Rostand, en el que recordemos que el héroe pone su talento lírico al servicio del joven y apuesto (aunque un tanto espeso) Christian de Neuvillette en los afanes de conquista de la bella Roxanne. Se trata de un epistolario amoroso de patrones intercambiables en la mayoría de los casos (salvo quizá la primera de las cartas, a una dama pelirroja) lo que revela tal vez un talante mercenario, un ingenio poético del espadachín pendenciero, literato y librepensador que fue Cyrano, al servicio de unos intereses concretos.

Todas estas cartas destilan una prosa extremadamente poética, plena de artificios y requiebros lingüísticos, un lenguaje retórico muy al estilo del periodo barroco. En todo este epistolario surgen prolíficas las múltiples imágenes de los simbolismos de la época, a saber, las hipérboles cobran verdadera importancia, los símiles del amor como muerte, de la dama como hechicera, del amante como esclavo encadenado y demás. A todo ello, Cyrano une una pródiga muestra de erudición en cuanto a temas clásicos (filosofía neoplatónica en concreto) que aliña el recetario amoroso sin resultar pedante, sino coherente en cuanto a la figura y la época. Asimismo, el humor satírico no se halla ajeno al sentir que destilan las cartas, ya que la parodia y las metáforas humorísticas, que mueven a la sonrisa casi siempre debido a las situaciones eminentemente ridículas en las que se sitúa el amante, impregnan una sustancial parte de la obra.

A rasgos generales, podemos decir que se trata de un libro agradable, refrescante de leer, que además goza de una edición muy cuidada a cargo de David Felipe Arranz, autor de la traducción y de un prólogo exhaustivo. Una deuda pendiente en España para con uno de los personajes más curiosos e interesantes de la Francia del XVII, al fin saldada. Bien hecho.


J.F. Pastor Pàris.

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